Solía pensar que los insomnios eran
algo bueno. Estar en silencio, solo, en la noche pensando en las miles de
cosas que robaban mi sueño. Me movía intranquilo, pero con paz (¿CON
PAZ?) Esa paz que me daba la fragancia
nocturna.
Miraba hacia las estrellas y pensaba como "El
Principito" cuando se preguntaba a si mismo si las estrellas se iluminaban
con el fin de que algún día, cada persona pueda encontrar la suya. Y así
volaba mi mente, dejando un vacío insaciable en mi corazón al no lograr
enfocarme en una sola cosa antes de que salga el sol, sintiéndome fracasado.
A través de los años, descubrí que esa inquietud
nocturna era un regalo; pero no cualquier regalo. Ese regalo al que me refiero
es uno que Dios nos da como oportunidad de tener un dialogo profundo con El.
Un dialogo que no logramos tener con el durante las mañanas, o durante el
transcurso del día, por lo cual, Dios nos mantiene despiertos para que podamos
hablar con el y desahogar nuestra conciencia. Aun así, no lo hacemos
muchas veces.
Pienso entonces,...Que si mantuviéramos una relación
constante con nuestro señor, entregándole a El nuestros problemas (durante el
transcurso del día), seriamos seres más sanos, más felices, mas agradecidos. ¿No
creen? =)
Les pido que si algún día no lograr dormir, busquen a Dios, le oren y agradezcan por cada cosa, buena o mala, sabiendo que todo esta en manos de El.
Les pido que si algún día no lograr dormir, busquen a Dios, le oren y agradezcan por cada cosa, buena o mala, sabiendo que todo esta en manos de El.
