Thursday, February 7, 2013

Lineas


Desde que puedo recordar, el dibujo ha sido parte de mí.  Dios me dio ese gran don y tengo la esperanza de usarlo para su gloria.  Cuando era pequeño, soñaba con ser el dibujante publicado más joven de la historia. Y bueno, ya no podrá ser, pero esa pasión, ese amor, que me producía el dibujo antes, vive hoy en mí después de tantos años. 

Los choques de la vida, han tenido gran influencia en mi estilo, y decisiones artísticas.  Aun recuerdo esa etapa, cuando mi corazón abandono este don, enfriando la pasión.

Muchas veces, he querido terminar con mi amor por el dibujo, abandonándolo por meses a la vez.  Hoy, mi alma clama por ese amor.  Solo falto sentir el lápiz sobre mi mano y delicadamente rayar sobre el papel. Solo eso.  Ahora, ya no entiendo cómo fue que deje ese don enfriar todos esos meses.  Cada línea sobre el papel es un camino recorrido, una conexión de mi carne hacia el alma y un recordatorio de lo que soy capaz.  Mi vida depende de Dios y mi don, cual fue regalado por El, se lo entrego en oración, para que siga floreciendo y sea usado para su gloria
Hoy, más que nunca, ese amor, ese fuego arde y no pretende detenerse.

Monday, February 4, 2013

Lo que el viento se llevó...


La vida pasa, y puede que el final se aproxime. Claro, el principio de la vida, es el comienzo del final.  Hay momentos que pasan más rápidos que otros, y el tiempo jamás se detiene…

Trataba de recordar varias cosas; algunas de suma importancia y otras de muy poca importancia. Solo pequeños detalles, de hace algunos días, o semanas atrás.  Lo interesante en eso fue que tenía gran dificultad recordando y sacando afuera esas memorias.  Quizá sea porque me estoy poniendo viejo, pero pensándolo bien, no creo que sea así, ya que tengo 22 años y no siento que estoy en posición para declararme viejo aun.  Pero, cada memoria, se aleja cada día más de mí.  

En eso, comencé a analizarme y llegue a la conclusión de que no es algo tan malo esto que me sucede.  Me siento muy cómodo, y aunque tal vez suene a indiferencia, siento más bien, que es seguridad, o confianza.  No temo muchas cosas, porque estos últimos años de mi vida, he aprendido a confiar en Dios y no me falta nada; puesto que mis temores y preocupaciones se las entrego a Él.  Todo lo que pasa, es simple y sencillamente para nuestro bien aunque no lo logremos ver así en el momento.  Todo lo que nos sucede en la vida, es para edificarnos.  Por eso puedo yo ser paciente y comprensivo la mayoría de las veces.  Sé que todo llegara en su momento. Así he vivido mi vida mucho tiempo y me ha funcionado. (Sino me creen, lean Romanos 8:28 ;) )

Entonces, volviendo a los recuerdos, en veces se que aunque sé que viví ciertas cosas, no siento que así fuera.  Es raro, pero no me siento mal al respecto. Es interesante.  Mi mentalidad me dice a mí que solo viva en el presente y haga planes futuros, pero que me concentre en mí alrededores presentes.  Siendo así, cuando recuerdo mis primeros meses de noviazgo con mi esposa, o mis días de salidas con amigos que ya no están en mi ciudad, siento casi como si eso no hubiera pasado, pero de alguna forma estoy aquí y ahora.  Me pongo a pensar, veo a mi esposa a los ojos, y es increíble el sentimiento.  Ese sentimiento de realización, o de despertarse de un largo sueño. Pienso así: “¿Cómo llegue tan lejos?” “¿realmente viví todo esto?” 

He vivido tanto tiempo en el presente, que el pasado se me hace algo irreal.  Me sorprendo a mi mismo cuando logro recordar cosas porque sé que mi antiguo yo no haría esas cosas y me siento orgulloso de mi mismo porque logre muchas cosas que son tan valiosas para mí. 

Viviendo en el presente, puedo ver el desarrollo de las cosas que me rodean.  Puedo sentir el tiempo pasar y la gente siguiendo la corriente.  Veo a padres y abuelos, y veo un muchacho con años puestos en cada rincón de su cuerpo.  Me veo a mi y recuerdo que fui un bebe, luego un niño que deseaba ser hombre casado, con hijos.  Una realidad actual.  Veo que acabamos de entrar al segundo mes del año en lo que pareció ser un abrir y cerrar de ojos, aunque si pude llevarme del Enero lo más posible.  Las semanas se van tan rápido y en un año hay solo 52.  Con los años, siento que los meses son más cortos.  Llevo casi un año de casado y pienso todavía que solamente pasaron un par de meses.  Es algo muy extraño a decir verdad.  La próxima vez que recuerde, ya estaré cambiando pañales.  (jeje)

No hace falta decir que debemos tratar de vivir estos días tan limitados a lo mejor de nuestra capacidad.  También que nunca es tarde para comenzar de nuevo, ya que si seguimos con vida, todavía hay tiempo.  Para ponerlo directo y simple, si Dios nos mantiene vivos, es porque aun el propósito de nuestra estancia en este planeta no se ha cumplido.  Mientras tanto,… !Arre! Que pase el tiempo, que vengan esas arrugas, esos hijos, esos nietos, esos cambios… Debemos vivir en Cristo para encontrar nuestro gran propósito en la vida, no con amargura, sino con gozo.  No podemos detener el tiempo, pero si podemos definirlo y moldearlo.  La decisión es tuya.