Monday, December 10, 2012

Contando Obejitas


Solía pensar que los insomnios eran algo bueno.  Estar en silencio, solo, en la noche pensando en las miles de cosas que robaban mi sueño.  Me movía intranquilo, pero con paz (¿CON PAZ?)  Esa paz que me daba la fragancia nocturna.  

Miraba hacia las estrellas y pensaba como "El Principito" cuando se preguntaba a si mismo si las estrellas se iluminaban con el fin de que algún día, cada persona pueda encontrar la suya.  Y así volaba mi mente, dejando un vacío insaciable en mi corazón al no lograr enfocarme en una sola cosa antes de que salga el sol, sintiéndome fracasado.




A través de los años,  descubrí que esa inquietud nocturna era un regalo; pero no cualquier regalo. Ese regalo al que me refiero es uno que Dios nos da como oportunidad de tener un dialogo profundo con El. Un dialogo que no logramos tener con el durante las mañanas, o durante el transcurso del día, por lo cual, Dios nos mantiene despiertos para que podamos hablar con el y desahogar nuestra conciencia.  Aun así, no lo hacemos muchas veces.  

Pienso entonces,...Que si mantuviéramos una relación constante con nuestro señor, entregándole a El nuestros problemas (durante el transcurso del día), seriamos seres más sanos, más felices, mas agradecidos. ¿No creen?  =)

Les pido que si algún día no lograr dormir, busquen a Dios, le oren y agradezcan por cada cosa, buena o mala, sabiendo que todo esta en manos de El. 



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