Hoy, sentado en la oficina, mientras tomo mate, me pongo a pensar. Es interesante pensar en algo y poder llegar a algún tipo de conclusión. Hoy pienso sobre la hipocresía; algo claramente negativo pero fácil de asociarlo a quien sea en algún nivel u otro (lamentablemente).
En la biblia encontramos que en el libro de Mateo, capitulo 6, debemos cuidarnos de actuar o presumir delante de otros solo para que nos tomen en cuenta y tengan una imagen nuestra que probablemente no sea fiel a nuestra verdadera forma de ser. Esto tiene sentido, ya que no está bien poner una cara con unos y ser alguien completamente diferente en privado. Eso nos hace mentir, no solamente a otros, sino a nosotros mismos. Nos hace vivir una vida diferente a la que acostumbramos. En otras palabras, nos hace hipócritas.
(Hipocresía: Fingimiento de sentimientos, ideas y cualidades, generalmente positivos, contrarios a los que se experimentan)
Hay miles de frases famosas que hablan en contra de la hipocresía y como mentirnos a nosotros mismos es una de las peores cosas que nos podemos hacer. Sin embargo, eso no nos detiene y seguimos haciendo lo mismo. En el capítulo 4 del libro de Santiago, en la biblia, la palabra nos dice que cuando sabemos hacer el bien y aun así seguimos haciendo el mal, estamos en pecado. Tiene perfecto sentido. Mentir es malo y desagradable. Crea malas costumbres, situaciones y una imagen errónea de nosotros mismos.
Albert Einstein, una de las mentes más brillantes de la historia, dijo algo al respecto de forma clara.
“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados.”
Entonces, si mentir esencialmente nos hace hipócritas, por mostrar algo que no somos o que no es, y mentir es pecado, Y LO SABEMOS, pero aun así seguimos cometiéndolo, entonces, según Einstein tenemos una enfermedad mental. Interesante.
Yo pensé que la luz, la verdad, era la mejor manera de vivir la vida, y por eso trato cada día de seguir la verdad, por más fea que sea en ocasión. ¿Por qué nos escondemos? ¿De quién?
Nadie, nadie se puede esconder. No de Dios (JAMAS), ni de tu propia consciencia. Aun si no crees en Dios, tu consciencia te va a consumir.Y si tampoco te enloquece tu conciencia, entonces en verdad necesitas ayuda médica. Es así de simple, por más que le des vuelta a la situación, tratando de ponerla a tu favor.
Entonces, con todo eso dicho, yo les digo: Vivamos en luz. En verdad. Mil veces más prefiero pasarla mal por algo bien hecho que pasarla bien y tener una conciencia sucia. (O sea..¿Como se supone que lo pasaría bien?) ¿Qué es lo peor que puede pasar? Un mal día, una mala semana, quizá una mal año. Nada que no nos haya sucedido antes. No es el fin del mundo. Volvamos a la luz. Siempre. Que nos conozcan por ser honestos y alegres siendo nosotros mismos, antes que esconder nuestra oscuridad detrás de una sonrisa mentirosa que jamás dará fruto. Yo lo hice. Muchos antes de mí también, y cada noche logro dormir en paz.
No comments:
Post a Comment
Dejen sus comentarios aqui...