La vida pasa, y puede que el final se aproxime.
Claro, el principio de la vida, es el comienzo del final. Hay momentos que pasan más rápidos que otros,
y el tiempo jamás se detiene…
Trataba de recordar varias cosas; algunas de suma
importancia y otras de muy poca importancia. Solo pequeños detalles, de hace
algunos días, o semanas atrás. Lo
interesante en eso fue que tenía gran dificultad recordando y sacando afuera
esas memorias. Quizá sea porque me estoy
poniendo viejo, pero pensándolo bien, no creo que sea así, ya que tengo 22 años
y no siento que estoy en posición para declararme viejo aun. Pero, cada memoria, se aleja cada día más de mí.
En eso, comencé a analizarme y llegue a la conclusión
de que no es algo tan malo esto que me sucede.
Me siento muy cómodo, y aunque tal vez suene a indiferencia, siento más
bien, que es seguridad, o confianza. No
temo muchas cosas, porque estos últimos años de mi vida, he aprendido a confiar
en Dios y no me falta nada; puesto que mis temores y preocupaciones se las
entrego a Él. Todo lo que pasa, es
simple y sencillamente para nuestro bien aunque no lo logremos ver así en el
momento. Todo lo que nos sucede en la
vida, es para edificarnos. Por eso puedo
yo ser paciente y comprensivo la mayoría de las veces. Sé que todo llegara en su momento. Así he
vivido mi vida mucho tiempo y me ha funcionado. (Sino me creen, lean Romanos 8:28 ;) )
Entonces, volviendo a los recuerdos, en veces
se que aunque sé que viví ciertas cosas, no siento que así fuera. Es raro, pero no me siento mal al respecto.
Es interesante. Mi mentalidad me dice a mí
que solo viva en el presente y haga planes futuros, pero que me concentre en mí
alrededores presentes. Siendo así,
cuando recuerdo mis primeros meses de noviazgo con mi esposa, o mis días de
salidas con amigos que ya no están en mi ciudad, siento casi como si eso no
hubiera pasado, pero de alguna forma estoy aquí y ahora. Me pongo a pensar, veo a mi esposa a los
ojos, y es increíble el sentimiento. Ese
sentimiento de realización, o de despertarse de un largo sueño. Pienso así: “¿Cómo
llegue tan lejos?” “¿realmente viví todo esto?”
He vivido tanto tiempo en el presente, que el
pasado se me hace algo irreal. Me
sorprendo a mi mismo cuando logro recordar cosas porque sé que mi antiguo yo no
haría esas cosas y me siento orgulloso de mi mismo porque logre muchas cosas
que son tan valiosas para mí.
Viviendo en el presente, puedo ver el
desarrollo de las cosas que me rodean. Puedo sentir el tiempo pasar y la gente
siguiendo la corriente. Veo a padres y
abuelos, y veo un muchacho con años puestos en cada rincón de su cuerpo. Me veo a mi y recuerdo que fui un bebe, luego
un niño que deseaba ser hombre casado, con hijos. Una realidad actual. Veo que acabamos de entrar al segundo mes del
año en lo que pareció ser un abrir y cerrar de ojos, aunque si pude llevarme
del Enero lo más posible. Las semanas se
van tan rápido y en un año hay solo 52. Con
los años, siento que los meses son más cortos.
Llevo casi un año de casado y pienso todavía que solamente pasaron un
par de meses. Es algo muy extraño a
decir verdad. La próxima vez que
recuerde, ya estaré cambiando pañales. (jeje)
No hace falta decir que debemos tratar de vivir
estos días tan limitados a lo mejor de nuestra capacidad. También que nunca es tarde para comenzar de
nuevo, ya que si seguimos con vida, todavía hay tiempo. Para ponerlo directo y simple, si Dios nos
mantiene vivos, es porque aun el propósito de nuestra estancia en este planeta
no se ha cumplido. Mientras tanto,… !Arre!
Que pase el tiempo, que vengan esas arrugas, esos hijos, esos nietos, esos
cambios… Debemos vivir en Cristo para encontrar nuestro gran propósito en la
vida, no con amargura, sino con gozo. No
podemos detener el tiempo, pero si podemos definirlo y moldearlo. La decisión es tuya.
No comments:
Post a Comment
Dejen sus comentarios aqui...